27/11/16

Pensamientos: "De Lao Tse"

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De Lao Tse

Quién conoce a los hombres es inteligente.
Quién se conoce a sí mismo es sabio.
Quien vence a los otros es fuerte.
Quien se vence a sí mismo es aún más fuerte.
Quien se conforma con lo que tiene es rico.
Morir y no perecer es la verdadera longevidad.
 

Pensamientos "TENER ALAS ES NO PARAR JAMAS HASTA CONSEGUIR LOS SUEÑOS"

TENER ALAS ES NO PARAR JAMAS HASTA CONSEGUIR LOS SUEÑOS

¿Sabes que tienes alas?....
Sabes que puedes volar?
¿Y que es volar?
Es comenzar por tener un sueño
Es estar comprometido con los sueños
Es tener confianza en sí mismo
Es aceptar lo que no se puede cambiar
Es saber cambiar a tiempo
Es volver a empezar
Es reconocerme en mis logros
Es saber disfrutar de mis logros y de lo que tengo
Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón
Es reconocer que detrás de cada acierto pueden haber varios fracasos
Es enamorarse de lo que uno hace
Es no postergar y hacer algo ahora
Es darse cuenta que estás eligiendo a cada momento
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños
Es saber con que fin hacemos las cosas
Es no mirar hacia atrás
Es actuar con entusiasmo
Es transitar caminos desconocidos
Es probar hacer algo que nunca hicimos
Es probar hacer algo de una manera diferente
Es saber que no estamos solos
Es no rendirse jamás
Es disfrutar de cada momento
Es disfrutar del tiempo libre
Es tener tiempo libre
Es accionar ya
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior
no funciona
Es pensar en positivo
Es tener metas claras
Es tener perseverancia en la búsqueda de los deseos
Es estar preparado para ver la oportunidad
Es desarrollar la creatividad
Es utilizar la imaginación
Es recomenzar con el mismo entusiasmo
Es tener la paciencia necesaria
Es tener claridad en el propósito
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla
Es estar focalizado a lo que uno quiere
Es arriesgar
Es hacer cosas nuevas todos los días
ES ESMERARSE EN SER FELIZ!!!!

25/11/16

Pensamientos: "Reflexión" [25-11-16]

Replexion

Hay una historia acerca de un sabio al que en una ocasión le pidieron que maldijese a otro hombre. Al sabio se le dijo que la persona en cuestión era malvada y quería hacer daño a quien se atravesara en su camino. El sabio respondió: "En lugar de maldecirlo ¿no sería más fácil bendecirlo y que sólo vea la Luz? Si puede sólo ver la Luz, el resto se arreglará por sí solo ¿no es así?".

¿No es así? Sí, así es. Hoy, bendice a la gente que quisieras maldecir. No puedes combatir a la oscuridad con oscuridad. Tienes que combatirla con Luz.

El amor surtirá efecto siempre.

23/11/16

Pensamientos: "La gratitud"

UNA HISTORIA VERDADERA Y MUY BONITA, EJEMPLO DE LO QUE ES UN VERDADERO AMIGO.

La gratitud

Un famoso productor de películas de Hollywood estaba ocupado en la selección del protagonista de su próximo film y se encontraba al borde de la frustración porque ninguno de los actores que se habían presentado hasta entonces parecían satisfacerlo completamente. De repente entró al foro un joven mensajero, entregó su mensaje y se despidió con una sonrisa.

El productor registró toda la escena desde la distancia, en silencio. Llamó a su asistente y le ordenó que alcanzase al joven mensajero y lo hiciese regresar.

- Ya tengo al próximo protagonista - aseguró.

Sus compañeros lo miraron incrédulos. Al casting se habían presentadoactores de renombre, algunos ya consagrados y, sin embargo, este productor se veía entusiasmado por un joven mensajero ¡al que ni siquiera le habían tomado una prueba de actuación!

- ¿Está seguro? - le preguntaron, incrédulos.

- Señores, ¡esa sonrisa que acabo de ver vale un millón de dólares! Y no estoy dispuesto a perderla - les dijo, como dando por finalizada la discusión.

Mientras tanto su asistente había dado alcance al joven mensajero, pero tuvo que esforzarse en convencerlo de que no estaba bromeando cuando le dijo que un productor de películas lo había hecho buscar.

Aquel joven había tomado el puesto de mensajero porque era lo único que pudo conseguir para estar cerca de su íntimo sueño de ser actor de cine.

Un par de años atrás había atravesado todo el país de costa a costa, desde New Jersey hasta California persiguiendo su ilusión de dedicarse a la actuación.

Hasta ese día sólo había conseguido pequeños papeles secundarios en películas de muy bajo presupuesto y apenas había logrado juntar el dinero necesario para cubrir las lecciones de actuación que estaba tomando.

Ahora, el productor y el mensajero estaban frente a frente.
El primero le explicaba al segundo cual era su convicción y el segundo no podía creer lo que oía. Se estaba reponiendo del shock justo cuando llegaron a la parte donde debían acordar el salario.

- Te pagaremos 11.000 dólares - dijo el productor.

No estaba mal por un par de semanas de trabajo, pero el joven mensajero estaba recién divorciado y tenía una pequeña hija a quien pasarle su pensión de alimentos, por lo que tomó coraje, abrazó al productor y, para que nadie
más notara que estaba rogando un aumento le dijo al oído:

- ¿Podrían ser 11.500? Por favor, tengo una hija pequeña a quien alimentar.

- Hijo, ¡entonces serán 12.500!

- ¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Jamás me olvidaré de esto!- le prometió el mensajero al oído.

Con las vueltas de la vida, se convirtieron en amigos entrañables.

Aquel productor arriesgado, más tarde, cayó en desgracia, mientras que el mensajero dueño de la sonrisa del millón de dólares se convirtió en un gran actor, muy afamado.

Estando en ese punto bajo de su vida, el productor recibió un llamado del ahora consagrado actor invitándolo a que lo acompañara a la próxima entrega de los premios de la Academia , los Oscares, al que había sido nuevamente

nominado. El productor no quería ir. La última vez que había asistido a esa gala una de sus películas competía en varias categorías, ésta vez sin embargo, casi nadie recordaba su nombre. Casi nadie.

Su amigo, el mensajero que había prometido NO OLVIDARSE JAMÁS, estaba cumpliendo su palabra. - Quiero que camines esa alfombra roja a mi lado - le había dicho por teléfono.

Esa noche, después de la ceremonia, en el baile que ofrece la Academia para homenajear a todos los nominados y los ganadores, el actor caminó mesa por mesa con su mano apoyada en el hombro del desafortunado productor como para devolverle la confianza en sí mismo, diciendo a quien quisiera escucharlo:

- Este es el mejor productor que hay en la industria, él es mi amigo.

El productor recuerda esa noche como uno de los mejores momentos de su vida.

Sólo uno de los mejores, porque hubo otros.

En otra ocasión, el productor sufrió un derrame que lo llevó directo al hospital.

Una noche, mientras aún permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos, vio a su amigo, al afamado actor parado en la puerta con su sonrisa del millón de dólares instalada en su rostro.

- Vas a estar muy bien. Muy pronto - le dijo.

Dos enfermeras y un encargado de seguridad llegaron hasta ahí y le ordenaron que abandonara el lugar.

- Ud. puede ser muy famoso afuera, pero aquí dentro hay reglas que TODOS deben respetar, ¡y en este lugar NO se puede estar!' - le gritaron.

El actor, lejos de intimidarse, miró a su amigo convaleciente y guiñándole un ojo le dijo: Regreso en veinte minutos.

Exactamente en ese tiempo regresó su amigo con veinte pizzas, se sentó con las enfermeras, los que hacían la limpieza y los encargados de seguridad y las compartió con todos ellos.

Aquel consagrado actor, famoso mundialmente, en lugar de estar en un lugar glamoroso, disfrutando de las regalías de su vida privilegiada, estaba allí, una noche, compartiendo una pizza con trabajadores anónimos para poder ganarse el derecho de estar al lado de su amigo, simplemente cumpliendo su palabra. Al rato, naturalmente, lo dejaron ingresar.

- 'Vas a estar muy bien. Muy pronto' - repitió - 'Aún te queda mucho por hacer'.

Ese es otro de los momentos más imborrables de la vida de este productor de Hollywood.

El otro momento inolvidable que a este productor le fascina mencionar es el siguiente: Cuando la vida lo golpeó fuerte, este productor tuvo que tomar una de las decisiones más tristes de su vida: Vender su hermosa mansión, donde había vivido por casi veinte años. Sin embargo, cuando la rueda de la vida completó el giro, la fortuna comenzó a sonreírle nuevamente y sus producciones comenzaron a figurar entre las más exitosas sintió que una excelente manera de completar el ciclo era recuperar su añorada mansión.

Se comunicó con el nuevo dueño varias veces, pero éste, un acaudalado francés, presidente de una gran compañía, que residía en Montecarlo, se negaba sistemáticamente.

Un día, compartió esa frustración con su amigo, el dueño de la sonrisa del millón de dólares.

Al tiempo, el millonario francés, el nuevo dueño de la mansión finalmente accedió a venderle la propiedad al productor.

Cuando éste reingresó por primera vez a su mansión, se encontró con un dibujo de su amigo actor que decía: 'De vuelta en casa. Hermoso.'

El ahora nuevamente afamado productor, cuando encontró la ocasión, le preguntó si tenía algo que ver con el cambio de opinión del francés y el actor le confesó que sí, que había volado a Montecarlo, pidió hablar con el multimillonario y éste accedió a atenderlo sólo por quince minutos,
¡mientras se afeitaba!

Allí estaba este actor, igualmente multimillonario, mundialmente reconocido, en el baño con un desconocido rogándole que le regresara su mansión a la persona que le había dado su primer trabajo importante como actor.

En determinado momento se arrodilló y le pidió por favor que accediera a su pedido. El francés no terminaba de entender la situación por lo que le preguntó:

- ¿Ud. me está diciendo que voló desde su casa hasta aquí SOLO para pedirme que le venda mi casa a su amigo?

- Eso es exactamente lo que estoy haciendo. - contestó el actor.

- Prometo pensarlo. - dijo.

Ya era un avance.

Durante todo ese verano el multimillonario francés confió a sus amistades que había tenido de rodillas en su baño a éste consagradísimo actor.

Él cumplió su palabra. Jamás se olvidó. Él es mucho más que un amigo, él es parte de mi alma - dice hoy el productor.

El productor es Robert Evans.

El actor, es el que más veces ha sido nominado, 12 veces al Oscar en la historia. Ganador en 3 ocasiones. Tiene el salario más alto de Hollywood. Posee una de las colecciones privadas de arte más valiosas del mundo (varios Renoir, Van Gogh ¡y hasta un Picasso colgado en el baño!).

Su fortuna está valuada en más de mil doscientos millones de dólares.

Sin embargo, sus amigos coinciden en que su posesión de más valor, es su palabra.

Su nombre: Jack Nicholson.

' La Gratitud es una carga muy pesada de llevar a cuestas'. Aquí se confirma que la excepción hace la regla.

21/11/16

Pensamientos: "EL BIGOTE DEL TIGRE" (Leyenda Coreana)

EL BIGOTE DEL TIGRE (Leyenda Coreana)

Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda.

El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.

Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando dijo:

- ¿Por qué viniste?

Yun Ok respondió:

- Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!

- Sí, sí, ¡hazme una poción! ¡Todos necesitan pociones! ¿Podemos curar un mundo enfermo con una poción ?

- Maestro -insistió Yun Ok-, si no me ayudas, estaré verdaderamente perdida.

- Bueno, ¿cuál es tu problema? -dijo el ermitaño, resignado por fin a escucharla.

- Se trata de mi marido -comenzó Yun Ok-. Tengo un gran amor por él. Durante los últimos tres años ha estado peleando en la guerra. Ahora que ha vuelto, casi no me habla, a mí ni a nadie. Si yo hablo, no parece oír. Cuando habla, lo hace con aspereza. Si le sirvo comida que no le gusta, le da un manotazo y se va enojado de la habitación. A veces, cuando debería estar trabajando en el campo de arroz, lo veo sentado ociosamente en la cima de la montaña, mirando hacia el mar.

- Si, así ocurre a veces cuando los jóvenes vuelven a su casa después de la guerra -dijo el ermitaño-, Prosigue.

- No hay nada más que decir, Ilustrado. Quiero una poción para darle a mi marido, así se vuelve cariñoso y amable, como era antes.

- !Ja! Tan simple, ¿no? -replicó el ermitaño-. ¡Una poción!

Muy bien, vuelve en tres días y te diré qué nos hará falta para esa poción.

Tres días más tarde, Yun Ok volvió a la casa del sabio de la montaña.

- Lo he pensado -le dijo-. Puedo hacer tu poción. Pero el ingrediente principal es el bigote de un tigre vivo. Tráeme su bigote y te daré lo que necesitas.

- ¡El bigote de un tigre vivo! -exclamó Yun Ok-. ¿Cómo haré para conseguirlo?

- Si esa poción es tan importante, obtendrás éxito -dijo el ermitaño.

Y apartó la cabeza, sin más deseos de hablar.

Yun Ok se marchó a su casa. Pensó mucho en cómo conseguiría el bigote del tigre. Hasta que una noche, cuando su marido estaba dormido, salió de su casa con un bol de arroz y salsa de carne en la mano. Fue al lugar de la montaña donde sabía que vivía el tigre.

Manteniéndose alejada de su cueva, extendió el bol de comida,llamando al tigre para que viniera a comer.

El tigre no vino.

A la noche siguiente, Yun Ok volvió a la montaña, esta vez un poco más cerca de la cueva. De nuevo ofreció al tigre un bol de comida.

Todas las noches Yun Ok fue a la montaña, acercándose cada vez más a la cueva, unos pasos más que la noche anterior. Poco a poco, el tigre se acostumbró a verla allí.

Una noche, Yun Ok se acercó a pocos pasos de la cueva del tigre.

Esta vez el animal dio unos pasos hacia ella y se detuvo. Los dos quedaron mirándose bajo la luna. Lo mismo ocurrió a la noche

siguiente, y esta vez estaban tan cerca que Yun Ok pudo hablar al tigre con una voz suave y tranquilizadora.

La noche siguiente, después de mirar con cuidado los ojos de Yun Ok, el tigre comió los alimentos que ella le ofrecía. Después de eso, cuando Yun Ok iba por las noches, encontraba al tigre esperándola en el camino.

Cuando el tigre había comido, Yun Ok podía acariciarle suavemente la cabeza con su mano. Casi seis meses habían pasado desde la noche de su primera visita. Al final, una noche, después de acariciar la cabeza del animal, Yun Ok dijo:

- "Oh, Tigre, animal generoso, es preciso que tenga uno de tus bigotes. ¡No te enojes conmigo!" Y le arrancó uno de los bigotes.

El tigre no se enojó, como ella temía. Yun Ok bajó por el camino, no caminando sino corriendo, con el bigote aferrado fuertemente en la mano.

A la mañana siguiente, cuando el sol asomaba desde el mar, ya estaba en la casa del ermitaño de la montaña.

- ¡Oh, Famoso! -gritó-. ¡Lo tengo! ¡Tengo el bigote del tigre!

Ahora puedes hacer la poción que me prometiste para que mi marido vuelva a ser cariñoso y amable.

El ermitaño tomó el bigote y lo examinó. Satisfecho, pues realmente era de tigre, se inclinó hacia adelante y lo dejó caer en el fuego que ardía en su chimenea.

- ¡Oh señor! -gritó la joven mujer, angustiada- ¡Qué hiciste con el bigote!

- Dime como lo conseguiste -dijo el ermitaño.

- Bueno, fui a la montaña todas las noches con un bol de comida. Al principio me mantuve lejos, y me fui acercando poco cada vez, ganando la confianza del tigre. Le hablé con voz cariñosa y tranquilizadora para hacerle entender que sólo deseaba su bien. Fui paciente. Todas las noches le llevaba comida, sabiendo que no comería. Pero no cedí. Fui una y otra vez. Nunca le hablé con aspereza. Nunca le hice reproches. Y por fin, una noche dio unos pasos hacia mí. Llegó un momento en que me esperaba en el camino y comía del bol que yo llevaba en las manos. Le acariciaba la cabeza y él hacía sonidos de alegría con la garganta. Sólo después de eso le saqué el bigote.

- Sí, sí -dijo el ermitaño-, domaste al tigre y te ganaste su confianza y su amor.

- Pero tú arrojaste el bigote al fuego -exclamó Yun Ok llorando-. ¡Todo fue para nada!

- No, no me parece que todo haya sido para nada -repuso el ermitaño-. Ya no hace falta el bigote. Yun Ok, déjame que te pregunte algo: ¿es acaso un hombre más cruel que un tigre? ¿Responde menos al cariño y la comprensión? Si puedes ganar con cariño y paciencia el amor y la confianza de un animal salvaje y sediento de sangre, sin duda puedes hacer lo mismo con tu marido.

Al oír esto, Yun Ok permaneció muda unos momentos. Luego avanzó por el camino reflexionando sobre la verdad que había aprendido en casa del ermitaño de la montaña.